Los inviernos indios se anuncian silenciosamente: a través de mañanas brumosas, luz solar suave y dulces que solo aparecen cuando el aire se vuelve frío. No se trata de caprichos cotidianos, sino de rituales estacionales, preparados con intención, compartidos con calidez y recordados mucho después de que el invierno haya terminado.
Está el rewri, cuya pálida capa de azúcar se rompe para revelar cacahuetes tostados y sésamo, ligero, crujiente y festivo. Junto a él se encuentra el gajak, denso y dorado, cuyo jaggery une las semillas de sésamo en algo lo suficientemente resistente como para soportar el frío del invierno y lo suficientemente generoso como para derretirse lentamente en la lengua.
Luego están los til laddoos, enrollados a mano, calientes con ghee y jaggery, pequeñas esferas nutritivas que parecen casi medicinales por su reconfortante efecto. En los hogares del norte de la India aparece el pinni: rico, desmenuzable y delicioso, elaborado con harina integral, goma comestible, nueces y ghee, diseñado para fortalecer el cuerpo contra las frías mañanas y las largas noches.
En todas las regiones, el chikki, que es un turrón de cacahuete o sésamo mezclado con jaggery, ofrece un dulzor más sencillo, mientras que el malpua, frito y empapado en almíbar, aporta suavidad y calidez a las tardes de invierno, especialmente durante los días festivos.
Estos dulces son más que postres. El sésamo (til) es naturalmente calórico, rico en calcio, hierro y grasas saludables. El jaggery (gur), sin refinar y rico en minerales, ayuda a la digestión y fortalece la inmunidad. El ghee nutre y da energía. Juntos, reflejan un profundo conocimiento de la alimentación estacional, que la nutrición moderna apenas está redescubriendo.
Tradicionalmente intercambiados durante festivales como Lohri, Makar Sankranti y Magh Bihu, estos dulces invernales también tienen un simbolismo. El sésamo significa continuidad y longevidad; el jaggery representa la dulzura en el habla y en la vida. Ofrecérselos es ofrecer buena voluntad, salud y afecto silencioso.
En una época del año que invita a ralentizar el ritmo, estos dulces nos recuerdan que el invierno, en la India, siempre ha estado destinado a ser saboreado.