Atmantan se alza sobre una colina de cristal en los Sahyadris, rodeado por cuarenta y dos acres de naturaleza que se funden con las montañas sobre el lago Mulshi. Está lo suficientemente cerca de Pune como para llegar en menos de dos horas, pero lo bastante lejos como para sentirse en un mundo completamente distinto. Su propio nombre encierra una serena filosofía: Atma, Mana y Tann —alma, mente y cuerpo— entendidos no como elementos separados, sino como partes de un mismo todo.
El proyecto nació del sueño largamente acariciado de un exatleta de triatlón Ironman y una terapeuta de sanación pránica, con la convicción de que el bienestar podía ser científico y espiritual al mismo tiempo. Esa filosofía se refleja en programas guiados por médicos que combinan Ayurveda, naturopatía y diagnósticos modernos, en lugar de abordar el bienestar desde una única tradición.
Las habitaciones se distribuyen a distintos niveles sobre la ladera, de modo que casi todas las ventanas se abren hacia el lago o el valle. Un centro de bienestar de aproximadamente 5.600 metros cuadrados alberga salas de tratamiento para Ayurveda, acupresión y limpieza pránica de los chakras, mientras una piscina infinita y un jacuzzi miran hacia el agua. Un bar de jugos completa el ambiente, manteniendo el ritmo del día pausado y tranquilo.
Lo que permanece en la memoria de Atmantan no es tanto su tamaño, sino la sensación de que todo aquí, incluso la luz que entra en cada habitación, fue concebido en torno a una sola idea: bajar el ritmo.