Mucho antes de convertirse en hotel, el Palacio de Gogunda era un van durgh, una fortaleza forestal construida en el siglo XVI en las colinas Aravalli, entre Udaipur y Kumbhalgarh. Fue aquí donde Maharana Udai Singh II encontró refugio, donde Maharana Pratap fue coronado y donde se planificó la Batalla de Haldighati. Esa historia no ha sido recreada para causar efecto; simplemente permanece, en los jharokas tallados, los arcos de estilo Mewari y las majestuosas puertas Hathi Pol, que siguen en pie tal como fueron construidas hace siglos.
Las habitaciones conservan esa misma sobriedad: han sido restauradas, no reinventadas, y cada una mantiene el carácter de la estructura de la que forma parte. Una cocina en el patio sirve clásicos de Rajasthan, como el Laal Maas, junto con propuestas internacionales, mientras que el bar junto a la piscina invita a disfrutar de veladas sin prisas. Los distintos espacios para eventos distribuidos por la propiedad, entre ellos el patio de un templo y un chhatri en lo alto de una colina, parecen menos diseñados que heredados.
Una piscina, un spa y una tranquila biblioteca completan la experiencia, pero lo que realmente permanece en la memoria es algo más sencillo: la sensación de recorrer estancias en las que alguna vez se decidió el destino de un reino.