Krishna Janmashtami y Dahi Handi: La historia que sigue llegando más alto

15 de septiembre de 2026

Pocas historias de la infancia en la India han viajado tan lejos como la de Krishna. Comienza a medianoche, en una prisión de Mathura, con un niño nacido bajo amenaza, y continúa viviendo en templos, canciones, cocinas y calles abarrotadas más de dos mil años después.

Según la tradición, Krishna nació de Devaki y Vasudeva, quienes habían sido encarcelados por el rey Kansa después de que una profecía anunciara que el octavo hijo de Devaki provocaría su caída. La noche en que nació Krishna, las puertas de la prisión se abrieron, los guardias cayeron dormidos y Vasudeva llevó al recién nacido a través de la tormenta y cruzó el río Yamuna para ponerlo a salvo en Gokul. Allí, criado por Nanda y Yashoda, el niño destinado a derrotar a un rey llegó a ser recordado con igual cariño por algo mucho más sencillo: su amor por la mantequilla.

Las historias de Krishna robando makhan con sus amigos dieron origen a una de las tradiciones más exuberantes de Janmashtami. Durante el Dahi Handi, especialmente en Maharashtra, se cuelgan a gran altura vasijas de barro llenas de cuajada o mantequilla, mientras equipos de Govindas suben unos sobre los hombros de otros formando pirámides humanas para alcanzarlas. En Mumbai, esta travesura infantil se convierte en todo un espectáculo: retumban los tambores, se reúnen las multitudes, las pirámides se levantan y caen y, finalmente, alguien logra alcanzar el handi.

Lo que comenzó como la historia de un niño intentando alcanzar una vasija de mantequilla ha perdurado como algo mucho más grande: una celebración del espíritu juguetón, la devoción, el valor y el esfuerzo colectivo.

En definitiva, Krishna Janmashtami recuerda a un dios a través de las historias de un niño. Y Dahi Handi se asegura de que la India todavía pueda seguir jugando con él.

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