Hace mucho tiempo, según cuenta la historia, la diosa Parvati creó a un niño con una pasta de cúrcuma y le dio vida, colocándolo como guardián en la puerta mientras ella se bañaba. Cuando Shiva regresó y encontró su camino bloqueado por un desconocido, se produjo un enfrentamiento que terminó en tragedia, hasta que devolvió la vida al niño colocándole la cabeza de un elefante y lo proclamó Ganesha, el primero entre los dioses y aquel que elimina los obstáculos. Desde entonces, en la India ningún nuevo comienzo parece completo sin su bendición.
Ganesh Chaturthi celebra su nacimiento, que se cree tuvo lugar el cuarto día de la quincena creciente de Bhadrapada. Lo que comenzó como una celebración tranquila dentro de los hogares se convirtió, hace más de un siglo, en un festival público capaz de unir a comunidades de diferentes castas y clases sociales, una transformación atribuida al luchador por la independencia Bal Gangadhar Tilak. Hoy en día, elaboradas figuras de Ganesha son recibidas en hogares y grandes pandals entre música y color, veneradas durante varios días y finalmente llevadas en alegres procesiones hasta ríos, lagos y el mar, donde son sumergidas entre cánticos de “Ganpati Bappa Morya”.
Para el viajero, es una oportunidad de presenciar cómo la devoción se desborda por cada calle y de sentir, aunque sea durante unos días, cómo una ciudad entera se mueve al ritmo de un solo corazón.